¿Cómo conseguir la felicidad?

By Joger Quintero

Antes de explicar cómo conseguir la felicidad, es necesario definir el concepto de felicidad. La felicidad, según Gerardo Schmedling, es la ausencia de sufrimiento. Una persona es feliz cuando logra llevar su nivel de sufrimiento al valor cero. Si la felicidad es cero sufrimiento, entonces surge una pregunta ¿qué tengo que hacer para dejar de sufrir? Dar respuesta a esta pregunta nos da la clave de cómo alcanzar la felicidad.

Nosotros podemos verificar, sin necesidad de hacer mediciones científicas ni nada por el estilo, que la mayoría de las personas, por no decir todas, estamos sufriendo. La causa de nuestro sufrimiento es variable, sin embargo, el sufrimiento tiene la cualidad de producir sentimientos y emociones negativas en nuestra vida. Esta condición de negativo nos termina causando estragos en los 4 indicadores externos de gestión de la felicidad que según Gerardo Schmedling son: nuestra salud, economía, relaciones y capacidad de disfrutar la vida.

El sufrimiento en nuestras vidas se produce principalmente porque la vida no es como nosotros deseamos que fuese. Si una persona piensa que el aborto es malo, o que las religiones no sirven, o que no debería haber tanta pobreza y eso no forma parte de su realidad entonces esta persona vivirá en sufrimiento. Cada uno de nosotros tiene una definición, de forma individual y colectiva, de lo que debería ser la vida y buscamos adaptar el mundo externo a dicha definición.

La definición de lo que debería ser la vida es lo que conocemos como ego individual. El ego individual no es más que nuestro sistema de creencias acerca de lo que debería ser y cómo deben funcionar las cosas. Cuando más de dos egos comparten similitudes en sus creencias es cuando se forma el ego colectivo. Un ejemplo de ego colectivo son las familias, las ciudades y los países. Un punto interesante del ego es que cuando no coincide con otros egos entonces busca imponer sus creencias a los otros. Esto sucede debido a que desde el ego siempre se buscará cambiar la realidad externa a como cree que debería ser.

El mundo está en sufrimiento porque somos egos luchando entre sí, intentando imponer nuestra verdad a otros con el objetivo de hacer justicia según nuestro juicio. Todo ego hace juicios y con los juicios busca hacer justicia. Esta es la razón por la que el ego vive en un mundo de sentimientos y emociones inestables, vive en el mundo de la dualidad. Cuando logra transformar la realidad externa conforme a su forma de interpretar la vida entonces pasa a la polaridad positiva (felicidad), mientras no logra hacerlo entonces se encuentra en la polaridad negativa (sufrimiento).

Desde esa perspectiva es imposible alcanzar la felicidad ya que en algunos momentos lograremos adaptar la realidad a nuestra interpretación de lo que debe ser, y en otros momentos no lo lograremos.

¿Qué debo hacer entonces para dejar de sufrir?

La verdadera felicidad, según Gerardo Schmedling, sólo es alcanzable cuando las personas comprenden que la única forma posible es aceptando los hechos de la vida tal y como son para aprender de estos hechos lo que ellos vienen a enseñarnos. Todo suceso en la vida trae consigo un aprendizaje. Si lo vemos desde este punto de vista entonces la realidad no es más que la maravillosa oportunidad que nos ofrece la vida para evolucionar.

Cuando una persona decide dejar de tratar de cambiar la realidad externa y se concentra en trabajar en su mundo interno, desarrollando las cualidades y fortalezas necesarias para poder afrontar los hechos, en ese momento ocurre el milagro. Sin importar el suceso que atañe a una persona, ni su intensidad, ni sus características particulares, si logra verlo como una maravillosa oportunidad para desarrollar y/o fortalecer virtudes internas, esta persona alcanzará la felicidad.

En este sentido, la felicidad, o lo que llamamos cero sufriendo, solo es alcanzable si hacemos un cambio de paradigma: No debo cambiar la realidad, lo que debo cambiar es mi interpretación de la realidad.

Cuando quiero cambiar la realidad es porque pienso que lo que sucede en mi mundo externo está incorrecto. Si comienzo a interpretar que eso que pasa en mi mundo externo es para darme la oportunidad de desarrollar virtudes para asumir la vida, actuar con serenidad, agradecer la experiencia, valorar el aprendizaje, respetar la forma de ser de los demás y adaptarme, estaría en un nuevo paradigma. Bajo este nuevo concepto la felicidad es posible.

En este punto podemos definir la felicidad como la capacidad que desarrolla un individuo para dejar de sufrir a través de comprender que toda experiencia que la vida coloca a su disposición tiene un propósito de amor. Es un propósito de amor porque toda experiencia trae en sí misma la enseñanza, que cuando la aprendamos seremos libres de ella.

Pensar que la realidad es una hermosa oportunidad para cambiar nuestro mundo interno, nos hace reflexionar sobre las enseñanzas de Epicteto. Epicteto fue un filósofo de la escuela estoica que nos enseñó que habían cosas que dependían de uno, y habían cosas que no dependían de uno. Haciendo una analogía con lo ya explicado, las que no depende de uno son los hechos que ocurren en la vida, es decir, son las experiencias que la vida pone a nuestra disposición. Esas cosas que no dependen de uno, las debo soltar al viento, a Dios, al universo. Las cosas que sí dependen de uno son en las que trabajo. En el refrán que dice: “si la vida te da limones, hazte una limonada” se puede ver claramente estos conceptos. Para este refrán los hechos son que la vida nos está entregando limones. Los hechos internos tienen que ver con lo que se debe aprender, capacidades internas que se deben desarrollar para hacer algo con esos limones. Lo más simple es hacer limonada. Si consigo hacer la limonada entonces lo que la vida me está entregando me será útil. La utilidad de esto la consigo aprovechando la oportunidad de ver qué es lo que tengo que aprender de la experiencia.

Para conseguir la felicidad o eliminar el sufrimiento, lo que debemos hacer es dejar de quejarnos, compadecernos, frustrarnos, querer cambiar lo externo. Al abandonar esas actitudes podemos proceder a aprovechar la oportunidad que esa experiencia trae consigo misma. A esto lo llama Gerardo Schmedling el cambio de polaridad, cuando dejo de intentar cambiar lo externo y comienzo a realizar cambios en mi mundo interno para aprovechar toda experiencia que la vida proporciona.

Recuerda siempre que nada cambia si tu no cambias