Comprensión e Ignorancia

La comprensión y la ignorancia son caras opuestas de una misma moneda. Esto hace que ambas sean excluyentes, donde hay comprensión no hay ignorancia y viceversa.

Ahora bien, la comprensión tiene una totalidad, es decir, es finita, llega hasta un punto máximo. En este sentido podemos decir que el espacio que ocupa la comprensión total de una conciencia eterna está lleno de comprensión o de inocencia.

Gerardo Schemdling propone que miremos la conciencia eterna o también llamado hijo de Dios como un contenedor capaz de ir almacenando comprensión. Observemos la imagen siguiente que nos aclara un poco más este concepto:

En la imagen de la “Conciencia Eterna” observamos que esta cuenta con un 50% de comprensión y un 50% de inocencia. La inocencia no es más que el espacio que debe ser sustituido por la comprensión. El objetivo de la existencia de todo es permitir a esta conciencia poder alcanzar el 100% de comprensión para unirse al padre, también denominado por Gerardo Schmedling “El Absoluto”.

Aquí nos surge una duda ¿dónde está la ignorancia? La imagen muestra una parte de inocencia y otra de comprensión, pero no vemos por ninguna parte la ignorancia.

El proceso evolutivo del hijo de Dios es posible, según las explicaciones de Gerardo Schmedling, por medio de lo que se denomina el hijo del hombre. El hijo del hombre no es más que el medio utilizado por la conciencia eterna para poder vivir sus experiencias de aprendizajes. Es fácil entender qué es el hijo del hombre porque nosotros somos un hijo del hombre.

En el campo mental del hijo del hombre es donde existe la posibilidad de acumular tres cosas que son necesarias para el aprendizaje:

  1. La inocencia
  2. La ignorancia
  3. La comprensión

En el momento que nacemos nuestro campo mental, a nivel de hijo del hombre, es inocente. A través de las experiencias que vamos viviendo nuestro campo mental comienza a llenarse de información que es trasmitida a través de nuestros custodios, la escuela, la sociedad, en resumidas cuentas a través de la cultura que nos rodea. Esta información puede ser falsa o verdadera. Son muchos los conceptos que acumulamos a través de la vida de los cuales las gran mayoría son falsos. Falsos en el sentido que no generan resultados satisfactorios en función a los Indicadores de gestión del desarrollo de la conciencia.

Las mentes de las personas están determinadas por paradigmas que establecen el juicio de cada persona. A través de estos conceptos definimos lo que es bueno y lo que es malo y vivimos al rededor de estas creencias. Recordemos que el propósito de todo hijo del hombre es aprender a ser feliz. Todos buscamos las felicidad en todo lo que realizamos y todo lo que hacemos es en función a lo que entendemos como correcto o incorrecto.

Toda información que nos lleva a la realización de juicios son las que forman parte de la ignorancia. Una de las tareas a realizar por todo ser humano en algún momento de su vida es la de desmantelar ese sistema de creencias para desechar todo aquello que sea falso y quedarse sólo con lo que apunte a la verdad.

Tener la verdad nos hará libres en el sentido de que la verdad es lo único que funciona correctamente cuando la aplico. Es esto lo que nos permite ir verificando que funciona y que no funciona, si funciona y tomo conciencia de que funciona pasa a ser parte de mi comprensión. En la medida que sumo comprensión la vida se hace más satisfactoria.

En este punto ya podemos entender el propósito de la inocencia, la ignorancia y la comprensión. Si deseamos resumir esto en un concepto diríamos que la ignorancia es información acumulada que uso en mi vivir diario pero que desconozco si funciona siempre de forma correcta. Por lo general con las creencias algunas veces vemos que algo funciona bien, y en otros momentos vemos que no funciona. Mientras eso ocurra en nuestras vidas estamos actuando desde la ignorancia.

Por el contrario la comprensión es saber hacer las cosas, es sabiduría. Saber hacer las cosas consiste en tener certeza absoluta de que lo que haga generará resultados esperados siempre. Si sé como hacerlo y tengo el entrenamiento en hacerlo mis resultado siempre serán satisfactorios.

Para que una persona comience a acumular comprensión en su vida son necesarios 3 pasos:

  1. El primer paso es que la persona tome conciencia de esto. Que sus resultados son producto del grado de comprensión o ignorancia que esta tenga y no producto de algo fortuito. Mientras la persona no se de cuenta de esto vivirá en modo automático.
  2. El segundo paso es aprender qué debe hacer para sumar comprensión e ir eliminando ignorancia. Cuando una persona se dispone a aprender el universo conspira en conseguir la forma de suministrarle información. La información no es más que las indicaciones para realizar algo de la forma correcta.
  3. El tercer paso es que la persona se disponga a poner en práctica dicha información. Esto es lo que Gerardo Schmedling llama entrenamiento. Una vez que una persona tiene la información correcta de cómo hacer algo, es necesario que entrene hasta dominar el proceso. Cuando lo logre, alcanzará la maestría.

Es normal que la mayoría de las personas, por no decir todas, tengamos grados de ignorancia que se ven reflejados en nuestros resultados. Suena lógico que nos digan que si conocemos exactamente como generar un resultado lo generaríamos. Sin embargo, nos parece imposible conseguir un conocimiento absoluto y certero de como hacer las cosas. Es precisamente a eso a lo que venimos a la vida, a aprender y a desarrollar la habilidad de conseguirlo pero ¿cuanto nos falta para lograrlo?

La respuesta a esa pregunta es: El tiempo que sea necesario. Desde la percepción de Dios el tiempo es diferente, en realidad, no existe. Para Dios son procesos necesarios y cada quién va a su ritmo porque cada uno de nosotros está haciendo lo mejor que puede según el entendimiento que tiene. La ansiedad de querer lograr algo es parte del ego que vive en el parámetro tiempo. Alcanzar la comprensión absoluta es un destino para todos, sin importar que tengamos conciencia o no, es un destino que cumpliremos.

Resumiendo un poco lo anteriormente dicho somos hijos de Dios teniendo una experiencia de vida a través del hijo del hombre que nos permite transmutar la ignorancia por sabiduría. Cada experiencia es una maravillosa oportunidad que nos da la vida para poder verificar la información que tengo y contrastarla con los resultados que genero.

Caminar hacia la comprensión no es más que comenzar a desechar todo aquello que no nos genere resultados satisfactorios y dejar e incorporar todo lo que si nos genere resultados satisfactorios. Esta clasificación tan sencilla nos permite ir conociendo la forma correcta de proceder ante las situaciones de la vida diaria.

Algo importante a tomar en cuenta en el desarrollo de la comprensión es saber que no es suficiente entender el cómo se hace algo, también se necesita entrenamiento para desarrollar la destreza de hacerlo. El punto crucial aquí es que sin entrenamiento mis resultados pudieran no ser satisfactorios a pesar de tener la información correcta. Esto pareciera ser una paradoja ya que la forma de saber si lo que hago es lo correcto es a través del resultado.

Para resolver esto es necesario recordar que dentro de los Indicadores de gestión del desarrollo de la conciencia existen los internos y los externos. Los externos son los resultados que reflejan un trabajo interno correcto. Antes de entrenarse en algo para poder probar si funciona o no, debe verificar en su mundo interno que produce este algo. Si la idea de hacerlo genera paz, significa que está pasando el indicador interno. Por el contrario, si genera miedo, significa que no pasó este filtro y será mejor buscar otra forma.

Todo lo que genere paz viene del amor porque Dios es amor. Todo lo que genere paz permite a la persona tener un actitud serena ante la situación que está enfrentando y por ende le aumenta las posibilidades de tener éxito, o en su defecto, darse cuenta que existe otra forma de hacerlo.

Estar en paz evita que hagamos resistencia y consumamos energía vital de forma incorrecta. Nos da lucidez mental para resolver una situación ya que la paz es aceptar. Cuando una persona acepta una situación determinada está utilizando una herramienta de amor de un alto nivel.

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