Ubícate

Existen preguntas filosóficas que nos cuesta darles respuesta. Se repiten a lo largo de nuestra vida, sobre todo si nos encontramos ya en el desarrollo evolutivo consciente, donde tratamos de entender el verdadero significado de la vida.

Algunas de estas preguntas son:

¿Quién soy?

¿De donde vengo?

¿A donde voy?

¿En donde estoy?

¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Por qué sufro?

¿Por qué me sucede esto a mi?

¿Existe Dios? Y si existe ¿Por qué tanto sufrimiento?

¿Qué o quién es Dios?

¿Que es lo bueno?

¿Qué es la malo?

A lo largo del texto daremos respuestas a estas preguntas. Es importante recordar que toda la información aquí suministrada siempre debes verificarla en tu vida. Recuerda que la forma de verificar cualquier información que recibas es a través de dos pasos: 1) En lo interno. 2) En lo externo. Para eso existen los 7 indicadores de gestión del desarrollo de la conciencia.

¿Quién soy?

Sócrates, un filósofo de la antigua Grecia, decía: “Conócete a ti mismo”. Cuando nos preguntamos quienes somos estamos de alguna forma tratando de conocernos a nosotros mismos. Por lo general somos personas que intentamos aconsejar a otros a pesar de tener vacíos tan grandes como el no saber realmente quién soy. Jesús nos dijo: “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” Conocernos nos da la oportunidad de ver lo que somos. En este conocernos podremos visualizar nuestros errores para poder corregirlos.

En la mayoría de los casos cuando le preguntas a una persona ¿quién eres? proceden a responder con su nombre, con su profesión, dice que hace, explica de donde viene, sin embargo, no sabe en realidad quién es, cual es su función en la vida.

Es normal que no sepamos quienes somos porque no son temas de los que se habla habitualmente. Las personas estamos más enfocadas en el mundo de las formas (manifestado ) que el mundo espiritual (inmanifestado). Un médico pudiera explicar científicamente qué somos en el plano físico, pero explicar qué somos en el plano espiritual es algo que desconoce porque no tiene formas de medirlo.

¿Qué somos realmente? ¿Qué es eso que le da vida al cuerpo? Existe información que da explicaciones a estas preguntas. Sócrates, quién aconsejaba que uno debía conocerse a sí mismo, forma parte de ese grupo de personas que a lo largo de la historia nos han dado respuestas a esta pregunta. Si las respuestas son tan antiguas ¿por qué no la se?

Como dije antes no son temas de los que se hable habitualmente. Tampoco son temas que en nuestra sociedad produzcan dinero, por ende no se le entiende mucho la utilidad de reflexionar a cerca de estas cosas.

Dar respuesta a esta pregunta tiene el efecto de producir paz y una sensación interna de seguridad. Estamos corriendo tanto en la vida que no dedicamos tiempo a estas cosas porque tener paz parece algo, que aunque lo disfrutemos, no es productivo.

Lo que las personas desconocen es que el origen de toda acción de amor comienza por la paz. También desconocen que toda acción de amor siempre genera resultados satisfactorios. Al entender esto, podemos visualizar rápidamente la importancia de dar respuesta a esta pregunta.

¿Quién soy? ¿Soy mi cuerpo? ¿Soy mis costumbres y hábitos? ¿qué soy realmente?

La Personalidad

Antes de dar respuesta a esta pregunta es necesario dividir nuestro campo mental en dos partes. Existe la parte de ignorancia y la parte de la comprensión. La ignorancia es nuestra personalidad o también llamado ego. Son todos los conceptos que adquirimos a lo largo de nuestra vida. Estos se instalan a través de nuestras experiencias de destino. Estos conceptos son proporcionados por el entorno: la familia, la cultura, el país en el que nacemos entre otros.

Parte de las respuestas que damos cuando nos preguntan quienes somos están atadas a la personalidad. La personalidad es lo que nos define en el mundo de las formas, en el mundo tangible, en el mundo manifestado. Esa es la razón de por qué tenga sentido dar respuesta a la pregunta con nuestro nombre, nuestra profesión, de donde venimos, etc. El punto interesante aquí es que a pesar de no dedicarnos constantemente a reflexionar sobre esta pregunta, de alguna manera todos sentimos que somos algo que va más allá de este cuerpo, algo que va más allá de este mundo.

Para efectos de cambiosinternos.com la pregunta de quienes somos la realizamos desde un contexto filosófico. Se busca dar respuesta a ese sentir que invade nuestros corazones al percibir que lo que somos va mucho más allá de nuestra personalidad.

La Comprensión

Es aquí donde entra el concepto de la comprensión. Como dijimos anteriormente la comprensión es la parte de sabiduría que habita en nosotros. La comprensión en otras palabras es el amor desarrollado en la conciencia eterna que está en proceso evolutivo.

Antes de profundizar un poco más en la comprensión es necesario profundizar un poco en el término conciencia eterna. La conciencia eterna es el hijo de Dios que está en proceso evolutivo. En la creación, Dios para poder dar continuidad a su eternidad lo hace a través del hijo. El hijo de Dios no es más que un ser hecho a imagen y semejanza de Dios que nace en la inocencia, va acumulando información de sabiduría y finalmente adquiere las habilidades de su padre para unirse a él.

Esta es la forma como Dios se renueva, a través del hijo. Ahora bien, como lo que nosotros conocemos es este mundo que nos rodea, nos imaginamos que el hijo de Dios somos nosotros (la personalidad), que estamos en proceso evolutivo y que si alcanzamos la perfección en esta vida nos uniremos al Padre. Esto es así y no lo es. Para entender mejor es necesario separar la creación en dos dimensiones: La tangible y la intangible. También conocido como lo manifestado y inmanifestado.

Lo manifestado es el mundo físico que nos rodea el cual está regido por leyes que lo sostienen. Lo inmanifestado es el mundo espiritual, también está regido por leyes. El mundo manifestado es donde vivimos, es lo que nos rodea, es lo que conocemos. El mundo manifestado se puede ver como la parte de la creación de Dios donde se da el proceso evolutivo del hijo de Dios que vive en el mundo inmanifestado.

Las dudas que nos surgen aquí es ¿si el hijo de Dios vive en el mundo inmanifestado entonces yo que vivo en el mundo manifestado que soy? Para explicarlo en palabras sencillas nosotros somo las representación del hijo de Dios en el mundo manifestado. Somos la herramienta que el hijo de Dios utiliza para poder vivir experiencias evolutivas sin padecerlas como tal. Esta es la razón por la que muchas personas le llaman el mundo de la ilusión, ya que es un mundo que en sí por ser efímero no pertenece a la verdad. Todo lo que sea verdad es eterno e inmutable, perfecto y continuo.

En este sentido el proceso evolutivo consiste en un hijo de Dios viviendo experiencias evolutivas a través de el hijo del hombre (la personalidad). El hijo del hombre somos nosotros, y estamos sometidos a las leyes del mundo manifestado. En el mundo manifestado si existe la muerte, porque parte de las leyes que rigen este mundo es que todo nace y muere.

Para efectos de nuestro proceso evolutivo la muerte del hijo del hombre es necesaria porque esta se contamina de ignorancia. En muchos casos ocurre la cristalización de la personalidad. Una persona se cristaliza cuando se aferra a sus creencias y no puede realizar cambios en la vida. Todo el proceso evolutivo de una personalidad consiste en ir intercambiando ignorancia por sabiduría. Cuando una persona se cristaliza no es posible realizar más cambios.

La muerte en este sentido, no es más que la desintegración de la ignorancia y la instalación de la comprensión adquirida, por ese hijo del hombre, en el hijo de Dios. Una vez que un hijo del hombre muere el proceso evolutivo del hijo de Dios se pausa hasta que este retome nuevamente la experiencia en otra personalidad.

Algunas culturas llaman a este reencarnación. De alguna forma es eso, sin embargo, el punto clave aquí es que el retorno del hijo de Dios al mundo manifestado a través de la personalidad es con el fin de continuar viviendo experiencias que le permitan realizar comprensiones de amor. Este ciclo se repite tantas veces como sea necesario hasta alcanzar la totalidad de comprensión. Cuando llegamos a ese punto es cuando nos unimos al absoluto.

En resumidas palabras, existe un hijo de Dios que habita en dimensiones que son invisibles a nuestros sentidos porque son inmanifestadas. Este hijo de Dios para evolucionar se apoya en el hijo del hombre (personalidad) que habita en un dimensión manifestada, es decir, en el mundo de las formas. Este hijo del hombre vive experiencias que son programadas por la voluntad de Dios, en otras palabras, se enfrenta a su destino. Estas experiencias le permiten al hijo del hombre realizar aprendizajes de comprensión. Cuando una personalidad se enfrenta a sus situaciones de destino tiene dos opciones:

  1. Hacer resistencia frente a ellas
  2. Verlas como una oportunidad para desarrollar virtudes

Normalmente como estamos en un proceso de aprendizaje la personalidad de va por la opción 1. Esto trae experiencias de sufrimiento, pero esas experiencias al repetirse y repetirse llega un momento en el que nos saturamos. La saturación es la que nos lleva a la opción 2.

El universo está diseñado con el único propósito de empujarnos a evolucionar. El fin del hijo de Dios es unirse al Padre para darle la continuidad de su eternidad.

En este sentido, la respuesta a la pregunta: ¿Quién soy? La respuesta es: Soy una personalidad teniendo una experiencia de vida que le permite al hijo de Dios evolucionar. También podemos decir: Soy un hijo de Dios viviendo experiencias a través de una personalidad.

Como en nosotros se encuentra parte de la ignorancia y parte de la sabiduría o comprensión, es por eso que somos ambas cosas. Sin embargo, desde un punto de vista filosófico y espiritual lo que realmente somos es un “Hijo de Dios”.

Con toda la explicación anterior podemos ir dando respuesta rápidamente a las preguntas filosóficas que nos planteamos al principio

¿De dónde vengo?

Vengo de Dios, del padre

¿A dónde voy?

Voy de retorno al Padre. El ciclo evolutivo del hijo de Dios consiste en retornar al Padre pero con Sabiduría. El hijo de Dios nace en la inocencia y a través de las experiencias adquiridas en el mundo manifestado va adquiriendo la sabiduría. Cuando obtenga el total de sabiduría es que se une al Padre

¿En dónde estoy?

Estoy en un proceso evolutivo que busca formarme en sabiduría.

¿Cuál es el sentido de la vida?

Evolucionar. Se evoluciona en la medida que se aprende a tener felicidad, tener paz y servir a otros. La felicidad, la paz y el servicio forman parte de los 3 indicadores internos de gestión del desarrollo de consciencia.

¿Por qué sufro?

Sufrimos porque en nuestra ignorancia desconocemos el plan divino de Dios. Al desconocer este plan hacemos resistencia al proceso. Esta es la razón por la que Jesús decía: “La verdad os hará libres”. La verdad es la comprensión, la comprensión es el amor. Todo el sistema evolutivo está diseñado en un perfecto plan que permite la evolución de todos los hijos de Dios. En la medida que estos van alcanzando más comprensión el sufrimiento va desapareciendo. Desaparece porque al comprender el porqué de las cosas no se genera más resistencia, se empieza a disfrutar del proceso.

¿Por qué me sucede esto a mi?

Todo lo que nos sucede forma parte de nuestro destino. En la biblia, Mateo 10, 29 nos dicen: ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre”. Nada que ocurra en el mundo inmanifestado pasará sin el consentimiento del Padre. Miguel de Cervantes Saavedra nos dejó una frase que se hizo muy popular que se inmortalizó y que también habla sobre la voluntad de Dios: “Encomendadlo a Dios, Sancho […], que todo se hará bien, y quizá mejor de lo que vos pensáis, que no se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad de Dios”.

Visto desde esta perspectiva mi destino, las situaciones que me corresponden vivir están dentro de la voluntad de Dios. La pregunta es ¿Por qué Dios me coloco situaciones que no me agradan? Todo situación trae consigo un aprendizaje oculto. Todo problema trae consgio una solución. Descubrila es lo que desarrolla nuestra comprensión. Al realizar comprensión evolucionamos.

El porqué me sucede algo es con el único fin de darnos oportunidades de aprender. El sufrir o preocuparnos ante esa posibilidad es producto de nuestra incomprensión de los procesos divinos de Dios. Cada uno de nosotros está siendo sometido a las experiencias perfectas para nuestra evolución.

¿Existe Dios?

Si y es el amo y señor de todo lo que vemos y no vemos. Lo crea o no lo crea, lo acepte o no lo acepte, hay un inteligencia superior rigiendo todos los procesos del universo. Esta inteligencia no se ofende, ni se minimiza, ni de deja de ser ella , ni deja de realizar sus funciones por personas que no crean en ella. Esta inteligencia no es mala ni buena, es justa y siempre actúa de forma justa.

¿Qué o quién es Dios?

Es el que contiene todas la información de sabiduría y la utiliza para los procesos del universo. Esta es la razón por la que también lo denominemos como “El Absoluto”

¿Qué es lo bueno? ¿Qué es la malo? ¿Qué es justo?

Existen 3 principales interpretaciones que la mente hace de las situaciones de la vida. Las situaciones pueden ser:

  1. Malas
  2. Buenas
  3. Justas

Estas interpretaciones son parte de nuestras creencias adquiridas. La interpretación de al como bueno, malo o justo forma parte de la información que hemos recibido a lo largo de nuestro proceso evolutivo. Todo lo que sea justo pertenece al amor. El amor es justo porque el amor es neutro, y lo neutro no caes en la dualidad, es siempre lo mismo y no hace resistencia sobre nada.

Lo malo y lo bueno habita en la dualidad. La dualidad se pasa de los polos positivos a los negativos. Lo cual trae conflictos es si misma. Para entender esto mejor pensemos en una persona (A) que tiene sentimientos positivos hacia otra persona (B). B tiene acciones hacia A que dentro del jucio de A entran en la interpretación de acciones buenas.

Con el tiempo B comienza a realizar acciones que para A entran en la interpretación de malas. Los sentimientos de A cambian hacia B. A esto se le conoce como dualidad. Si evaluá la situación desde lo justo siempre podrá generar amor hacia B. Esto sede al hecho que comprende que cualquier cosa que haga B es correcta porque B no puede hacer nada que vaya en contra de la voluntad de Dios.

Si Dios es justo, significa que A no podrá vivir una experiencia que sea contraria a lo justo. Dios no permitirá bajo ningún concepto que esto ocurra. Cuando A comprende esto, puede vivir en el amor.

Conclusiones

Somos hijos de Dios retornando al Padre a través de un proceso evolutivo perfecto y necesario. Ninguno de nosotros está en peligro, estamos a salvo y Dios nos ama a todos por igual. El Padre en su sabiduría, siempre nos da la experiencia justo para estimular nuestro desarrollo. Nosotros en nuestra ignorancia, sufrimos ante estas experiencias porque hacemos resistencia.

Todo el mundo manifestado tiene la función de permitirnos vivir esas experiecias. En la medida que ganamos comprensión el sufrimiento comienza a desaparecer. Llegará el momento en que podremos tener un vida plena, llena de felicida, paz y amor.

Todo está bien, todo funciona dentro de la voluntad de Dios porque “no se mueve la hoja en el árbol sin